Psicología adultos

Una solución contra la ansiedad: ¿y qué?

Coja el malestar que le atormenta y pruebe a ponerse en jarras delante de él.

– No vayas a….
– ¿Por qué nooooo?

Lleva mucho tiempo no yendo a… no haciendo… y sin embargo no parece que esté mucho mejor. Nada de lo sucedido hasta ahora ha conseguido matarlo, infartarlo, desmayarlo, volverlo loco,.. Sí, sí, ya sé, ha sido gracias a esas maniobras de última hora, ir a urgencias, salir corriendo del restaurante, no hacer nada que pudiera ponerle en peligro.PSICOLOGO OVIEDO

Cuando el movimiento del 15-M en Cataluña ha anunciado que no dejarán pasar a los parlamentarios, la policía les ha comunicado que eso es ilegal. Su respuesta ha sido esta: “A veces, lo justo no es legal”. Igualmente, lo adecuado no tiene por qué coincidir con lo más fácil, con lo que apetece. Puede elegir seguir tomando medidas contra lo que teme o ponerse en posición de valiente “en jarras”.

Suelo comentar en la consulta que hay dos tipos de medidas: las que tienen que ver con lo evidente, por ejemplo, tomar una pastilla, no ir a un sitio, huir, comprobar si ha cerrado el gas. Luego están las otras, menos accesibles a la consciencia, las que prevén mentalmente las medidas adecuadas. Por ejemplo, pensar “me sentaré cerca de las puertas, llevará una chaqueta para que no se note la transpiración,..”. Es otra forma de tranquilizarse que habitualmente tiene el mismo resultado negativo que la anterior.

– Si me equivoco sentiré que todos me miran – me dice la paciente.
– ¿Y qué? – le pregunto realmente interesado en saber por qué es tan malo que a uno lo miren, con la de cosas que hace la gente en televisión para conseguir lo mismo.
– Pues que pensarán: “Esta tía es tonta”
– ¿Y qué? – también lo piensan muchas personas respecto a las asiduas de la telebasura y, por lo que parece, cobran una pasta.

Normalmente, confundimos el “creo que no voy a poder soportarlo”, con el “soportarlo” o no, en la realidad.

Entre la primera cita y el “¿y qué?” transcurre un tiempo. Las personas adquieren un conocimiento más preciso sobre su problema, los mecanismos implicados y la forma de manejarlo. Se habrán marcado las pautas para ir acercándose progresivamente a lo temido. Todo ello imprescindible, seguramente. Pero si quiere quitarse definitivamente esto que lo aminala, ponga cara de Clint Eastwood y acompáñela de esa frase mágica una y otra vez.

FUENTE: http://historiasymentes.blogspot.com.es/2011/06/cinco-soluciones-infalibles-contra-la.html

 

Psicología adultos

10 Efectos de la ansiedad en el cuerpo

 

  1. Las pupilas: se dilatan para conseguir captar más luz, y, quizás así, ser capaces de percibir algún objeto que sirva para defenderse o alejarse del peligro. Tener una dilatación pupilar excesiva durante largos periodos de tiempo como consecuencia de un estado de alerta mantenido, producirá una fotofobia o malestar intenso en los ojos ante entornos iluminados. Además se pueden producir “lucecitas” y dificultades para enfocar adecuadamente los objetos.
  2. Las glándulas salivares: reducen la producción de saliva. No olvidemos que la clave para el organismo es defenderse. En momentos de alerta máxima es fundamental cuidar al músculo, es quien nos salvará con mayor probabilidad ya sea atacando, corriendo… La salivación se detiene porque se guarda el líquido para sudar. De este modo se refrigera el músculo y facilitará que haga su función de supervivencia. Si las glándulas salivares dejan de funcionar notaremossequedad en la boca.mejor psicologo oviedo
  3. Las glándulas gastrointestinales: se produce una vasoconstricción y una disminución de la secreción de jugos gástricos. Digamos que si hemos comido algo no es importante digerirlo, es prioritario sobrevivir. Se destinarán todos los recursos a otros aspectos más necesarios.
  4. Aumento de la sudoración: las glándulas sudoríparas aumentan la cantidad de sudor, como dijimos antes, para refrigerar al músculo y para aportar a las manos lubricación y protección a la hora de subirnos a un árbol o blandir algún objeto como defensa. Por esta razón, y por la dilatación de los poros para dejar escapar el calor, se producen los escalofríos asociados frecuentemente a la ansiedad.
  5. Venas y arterias: En general todas las venas y arterias de nuestro cuerpo con contraen para hacer circular más rápidamente la sangre hacia los músculos. De hecho sólo la circulación de esta zona del cuerpo se expande llevando alimento por si hace falta para defenderse o atacar. Algunos de los dolores de cabeza que se producen por ansiedad tienen su explicación en la vasoconstricción que puede llegar a producirse en la cabeza. Nada grave, pero sí muy molesto. Lo mismo puede decirse de algunos tipos de hipertensión arterial.
  6. El corazón es el encargado del bombeo de alimento para el músculo, se activa y late con mayor fuerza e intensidad para conseguirlo. Al tiempo las venas y arterias se preparan para conducir el torrente de forma rápida, produciendo una constricción intensa en la mayoría de las zonas del cuerpo menos, precisamente, en los músculos. Debido a estas reacciones se producen taquicardias y extrasístoles.
  7. Los pulmones han de aportar un elemento principal para el músculo, el oxígeno. Para conseguirlo los bronquios se dilatan. Debido a este efecto, si cogemos mucho oxígeno y no lo consumimos, al no estar realmente ante un peligro que demanda una respuesta muscular, la persona empezará a hiperventilar. El exceso de oxígeno produce mareo e inestabilidad, favoreciendo pensamientos sobre desmayos y pérdidas de conocimiento. Hay que destacar que realmente no hace falta respirar muy rápido para acabar hiperventilando, la dilatación del bronquio es suficiente para producirlo. Por esta razón se propone como solución respirar en una bolsa: al respirar el propio dióxido de carbono  durante unos minutos se reducen los niveles de oxígeno y desaparecen los síntomas rápidamente. Además debido a estos cambios de los pulmones ante la ansiedad se producen a menudo presiones en el pecho, fácilmente asociables a otras causas como la de estar sufriendo un infarto.
  8. El hígado: comienza a liberar más glucosa, para aportar alimento al músculo. Por lo tanto, sube la concentración de azúcar en la sangre.
  9. El riñón: tiende a producir menos orina por la misma razón que las glándulas salivares se ralentizan: economizar líquidos. Curiosamente a la vez la vejiga suele recibir la orden de vaciarse y quitar peso innecesario. De hecho es frecuente ver que ante situaciones de ansiedad como un examen, muchas personas visitan el baño con frecuencia aunque no tengan gran cantidad de orina acumulada.
  10. El intestino: en función de la predisposición individual tiende a paralizar la digestión y eliminación de los alimentos. Pudiendo producir espasmos en la musculatura intestinalacompañados de posibles retortijones.

AUTOR: Fernando Azor Lafarga. Director del Centro. Psicólogo en Madrid.

FUENTE:  www.gabinetedepsicologia.com