Psicología adultos

5 Pautas que te ayudarán a superar la Navidad sin un ser querido

Autora: Amparo Calandín

“Quiero que las fiestas pasen rápido, que me levante un día y que hayan pasado”, “Que no lleguen nunca”, “No voy a celebrarlas, haré como si no existieran”, estos y otros pensamientos parecidos son algunos de los que podemos oír en esta época del año a las personas que por algún motivo no les gusta la navidad o a muchas personas que están pasando por un proceso de duelo. La navidad, a algunas personas, les genera nostalgia y recuerdos de un pasado mejor. Y esa carga de sentimientos es más significativa cuando se echa de menos a alguien, que ya nunca va a volver a estar aunque permanecerá en nuestro recuerdo. Sin duda, el dolor que genera la pérdida de un familiar o amigo, en estas fechas, se vuelve más evidente.El enfoque que en nuestra sociedad tiene la navidad es que su esencia radica en compartir con nuestros seres queridos la alegría por reencontrarnos, las ganas de estar juntos y ser felices, los abrazos y gestos de cariño que recibimos deseándonos lo mejor para el próximo año, el reencuentro familiar en torno a una mesa para compartir los manjares que con tanto amor se han cocinado para nosotros. En general es tiempo de alegría y felicidad, y esto, puede convertirse en un infierno para aquellas familias que acaban de sufrir la muerte de un ser querido o, ya hace algún tiempo de la pérdida, pero aún no lo han superado.

El duelo en Navidad

El duelo es un proceso natural de las personas y aparece tras una pérdida, como la muerte de una persona querida. Esta formado por varias fases por las cuales hay que pasar para superarlo. Al principio, se niega el fallecimiento esta es la llamada fase de shock. Poco a poco, se va admitiendo la realidad y, en este momento, se experimenta un dolor profundo, una tristeza abrumadora, e incluso rabia que, puede acompañarse de alucinaciones, hay personas que tienen la sensación de escuchar ruidos que la persona hacía, verlo o sentirlo.

A medida que van pasando todas las fechas significativas, como la navidad y los aniversarios que se compartían con la persona fallecida, el dolor profundo disminuye y se convierte en nostalgia. Sin embargo, hay algunos procesos de duelo, denominados de riesgo, que pueden convertirse en patológicos. Son aquellos que se hacen crónicos, se caracterizan porque la vida de la persona que vive gira en torno a la pérdida vivida y al dolor, e impiden hacer cosas, hacer nuevos amigos, generar nuevos planes de trabajo, cambios en la vida y continuar con ella.

Pero, ¿cuál es el tiempo razonable para superarlo? La realidad es que es muy variable en cada persona, cada persona tiene técnicas de afrontamiento distintas, aunque se considera normal que dure entre uno y dos años. En este periodo, la mayoría de personas son capaces de llorar la pérdida, afrontarla y reorganizar su vida y sus relaciones sociales.

Muchas personas o familias que se encuentran en duelo, sobre todo en las primeras Navidades tras la pérdida, optan por no celebrar nada en esos días de celebración. Intentan continuar con su vida, hacer como si fuese un día normal. Otras familias prefieren hacer algo diferente, como por ejemplo, organizar un viaje a un sitio nuevo. Algo que no les recuerde estas fechas, que no les recuerda lo sucedido, donde no conozcan a nadie, en definitiva, encontrarse distantes de los rituales navideños.

Tanto la huida como la negación son reacciones humanas normales, e incluso forman parte del proceso de afrontamiento de la pérdida o duelo. Ambas opciones son comprensibles, no obstante, la pena se lleva dentro, vayan donde se vayan.

¿Qué puedes hacer?

1.- Comunícate y expresa lo que sientas. Es imprescindible que dejes aflorar tus sentimientos y hables de ellos con tu familia y amigos. Esto implica que ellos también pueden hablar si es una pérdida común y comentéis sobre cómo os gustaría plantear las fiestas que se avecinan, qué os apetece hacer o dónde.

Es conveniente hacer partícipes al resto de los familiares, incluidos niños y abuelos y solicitar ayuda si es preciso.

2.- Vuelve a la rutina. Tras los primeros días, es beneficioso establecerse un horario (de comidas, para acostarse y levantarse de la cama…) y cumplirlo. Es importante que uno no se descuide de su alimentación ni del descanso, y evitar el alcohol o el uso de tranquilizantes, a no ser, que tengan prescripción médica.

Por otro lado, intenta  seguir con las responsabilidades de tu vida diaria, pero sin presión. La vida tiene que continuar y las demás personas de nuestro entorno también nos necesitan.

3.- Intenta no lamentarte. Lo que ha pasado no puede cambiar, el primer paso para aceptar esta situación es aceptar la pérdida, despedirte del fallecido y no buscar culpables.

4.- Fomenta las relaciones sociales. Es muy probable que en estos días no te apetezca estar con nadie, tanto por desánimo como para evitar contagiar a otros tu malestar, pero lo que va a ayudarte es lo contrario, relaciónate con los demás aunque no te apetezca.

5.- Deja que te ayuden. Si tú eres el que se encarga de organizar algún evento en estas fiestas, déjate ayudar por los demás. Quizás estas navidades no te apetezca tanto gestionar nada y tu primer pensamiento sea “este año no tengo fuerzas”. Es lo más normal del mundo que nos sintamos sin energía para llevar a cabo la cena en estos primeros años desde que no está nuestro ser querido, pero, es importante que no que no te aísles o te quedes parado mientras el mundo gira y sigue avanzando. El mundo no para por nada ni por nadie.

4.- Haz a los niños participes. Un aspecto significativo e importante es involucrar a los niños tanto a la hora de comunicar emociones y pensamientos, como en la organización de tareas y actividades. Pensar que les ayudamos aislándoles de la situación es un error que se comete en un fallido intento de protegerlos, ya que, para ellos también es dolorosa la nueva situación y mantenerlos al margen además puede crearles más confusión. Los niños también viven un proceso de duelo parecido al de los adultos, hazles formar parte de estos momentos.

5.- Simboliza a esa persona. De la misma forma, que es positivo no evitar nuestras emociones o pensamientos en estos momentos, también lo es hablar de nuestro ser querido fallecido. Pueden recordarse anécdotas, ver algún álbum de fotos, poner una vela o colgar una nota con lo que esa persona nos enseñó en el árbol de navidad.

Si estás viviendo estos momentos, me gustaría que plasmaras en un comentario lo que piensas o sientes, animarás a otras personas que estén pasando por este mismo proceso.

Fuente:http://psicologaamparocalandin.blogspot.com.es/2016/12/5-pautas-que-te-ayudaran-superar-la.html

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